Acabado y cuidados

Una vez atada la punta, tu látigo ya está listo para usarse, pero unos cuantos toques finales harán que dure más y se sienta mucho mejor en la mano.

Corta cada extremo a ras, a la longitud deseada, dejando un corte limpio. En el caso de las cuerdas de fibra natural, un rápido remate o una gota de producto antideshilachado en cada extremo evita que se deshilache; en el caso de las cuerdas sintéticas, basta con sellarlas cuidadosamente con una llama (mantén la llama en movimiento y no dejes que la fibra gotee).

Cuidados: mantén tu látigo seco entre uso y uso, cuélgalo por la punta para que las tiras cuelguen rectas y desenreda cualquier enredo antes de que se fije. Cuida la cuerda y la cuerda te lo agradecerá.