Herramientas, cuerda y espacio de trabajo
No hace falta tener un taller para fabricar un látigo, pero disponer de algunos elementos básicos facilita mucho el proceso. Lo imprescindible es un fid (o un marlinspike) para deshilachar la cuerda, unas tijeras afiladas o un cortacuerdas, y una superficie de trabajo limpia lo suficientemente larga como para que quepan los hilos.
La elección de la cuerda es más importante de lo que la gente cree. El diámetro determina el aspecto y el peso; el trenzado (la forma en que está retorcida la cuerda) influye en cómo quedan los nudos. Las opciones más habituales en esta página web son las cuerdas de nailon o algodón trenzadas de tres hilos de 1/4″ y 1/8″: empieza con la que te resulte más fácil de conseguir en tu zona; siempre podrás optar por una de mejor calidad para tu segundo proyecto.
Para el espacio de trabajo: una superficie plana y bien iluminada; algún lugar donde sujetar la labor (una pinza, un gancho o incluso el pomo de una puerta); y paciencia. La mayoría de los nudos resultan incómodos la primera vez, pero a la tercera ya se hacen con naturalidad. No te precipites.