Estrés o lesiones musculoesqueléticas

Esto suele ocurrir cuando una persona se encuentra en una postura forzada que no es habitual para ella, cuando se mantiene en esa postura durante más tiempo del que su cuerpo puede soportar, o como consecuencia de un movimiento inesperado, como una caída. Las rodillas, los hombros y la espalda son especialmente vulnerables.

Pueden pasar varias horas o incluso hasta el día siguiente antes de que se note una lesión de este tipo. Además, estas lesiones pueden ser acumulativas. Una pequeña lesión de hoy se suma a otra pequeña de la semana pasada que aún no se ha curado, que a su vez se sumó a otra anterior… Ya ves cuál es el problema.

Prevención

Durante la negociación, habla sobre las capacidades físicas del «bottom». Utiliza técnicas que te permitan actuar dentro de la zona de confort de tu pareja. Por ejemplo, si tu pareja no puede adoptar una Corbatín posición, no intentes obligarle a adoptar una; en su lugar, utiliza la técnica del «ajuste de la atadura en caja». Tanto el activo como el pasivo deben adquirir experiencia para saber qué funciona y qué no con ese pasivo en concreto.

Actores dominantes: Durante una escena, muévete con cuidado y de forma controlada. Ayuda al actor sumiso a hacer lo mismo.

Pasivos: Si quieres que te aten en una postura concreta, entrena para poder adoptar esa postura cuando no estés atado. El entrenamiento de fuerza y flexibilidad puede ayudarte a alcanzar la postura deseada de forma segura.

Tratamiento

Si sientes un dolor intenso acompañado de una hinchazón inmediata y considerable, acude al médico de inmediato. Si una extremidad o un músculo deja de funcionar, o si oyes un chasquido como el de una articulación que se sale de su sitio, acude al médico de inmediato.

Si la lesión es leve, trátala igual que tratarías normalmente un hematoma, una distensión o un esguince, siguiendo el conocido método RICE (que se explica en la sección «Hematomas» anterior).

Como siempre: escucha a tu cuerpo. Acude al médico si crees que lo necesitas.