Sanciones
Importante: El castigo es no Es imprescindible practicar el intercambio de poder.
Si los castigos van a formar parte de la dinámica, ¡negociad qué forma adoptarán! Sí, negociad los castigos.
Para que quede claro, no nos referimos aquí al «funishment». Las prácticas de sensaciones intensas pueden incluir una amplia gama de actividades que, para alguien ajeno a ellas, podrían parecer un castigo, pero se llevan a cabo de tal manera que todos los participantes obtienen algo positivo de ellas. Eso no es a lo que nos referimos aquí. Nos referimos al refuerzo negativo real que el Dominante aplica al sumiso para corregir un comportamiento indeseado o como consecuencia de un fallo, etc.
El castigo supone un espacio psicológico muy distinto al de los juegos sensacionales intensos. Se trata de un momento en el que el Dom/Amo/Ama puede sentirse genuinamente descontento o decepcionado con su sumiso/esclavo y está dejando que ese descontento se note. Esto significa que el sumiso no cuenta con el respaldo emocional que le da saber que está complaciendo a su dominante. Esto puede dejarlo profundamente vulnerable de formas que el dominante no pretende. Por lo tanto:
Si los castigos reales van a formar parte de la dinámica, es importante hablar de ellos y negociar este punto. De lo contrario, es muy posible que el Top elija un castigo que, sin querer, pueda dañar la relación.
Un ejemplo: un castigo que consiste en retirar el cariño o la atención durante un tiempo. Si se aplica a la persona equivocada, esta podría pensar que su fracaso ha provocado que su pareja se aleje, lo que podría llevarle a cuestionar la relación o sumirle en una espiral de vergüenza o ansiedad que podría resultarle psicológicamente perjudicial y/o destruir su confianza en su dominante, y suponer un posible paso hacia el fin de esa relación.
