Nervios de los brazos y las manos: pruebas sensoriales y motoras para la compresión nerviosa
Principales indicadores de compresión
Cuando un nervio sufre una compresión, puede dejar de cumplir su función: transmitir información sensorial (sensaciones) y/o ejercer la función motora (ordenar a los músculos que se muevan)
Sensorial
La sensación anómala, conocida como «parestesia», es un síntoma muy común de la compresión nerviosa. La has experimentado si alguna vez se te ha «dormido» una extremidad. La parestesia puede manifestarse como una disminución de la sensibilidad, entumecimiento, hormigueo (sensación de agujas), ardor o simplemente una sensación «extraña». Cuando estos síntomas se presentan en la mano, la localización exacta puede proporcionar cierta información sobre qué nervio está afectado, tal y como se ha comentado anteriormente. La compresión o lesión puede producirse en cualquier punto a lo largo del recorrido de ese nervio, es decir, en cualquier punto desde la columna vertebral hasta la mano.
Motor
La dificultad para flexionar, extender o mover de cualquier otra forma determinadas partes del cuerpo también puede ser un indicio de compresión nerviosa. En lo que respecta a estos nervios, a continuación se indican algunos movimientos que pueden indicar un pinzamiento:
- Nervio radial: dificultad para extender la mano hacia atrás, como en el gesto de «alto».
- Nervio cubital: dificultad para extender el dedo anular y el meñique (lo que se conoce como «garra cubital»).
- Nervio mediano: dificultad para flexionar los dedos índice y medio (por ejemplo, al cerrar el puño).
Hay algunas pruebas que pueden realizarse tanto en la parte superior como en la inferior del cuerpo para ayudar a detectar una compresión nerviosa.

Realizar pruebas periódicas para detectar la compresión de los nervios periféricos del brazo
Hazlo tanto antes de la escena como de forma periódica durante la misma.
Prendas de arriba:
- Antes de la escena, haz que el pasivo te agarre dos dedos y los apriete con toda la fuerza que pueda, para que puedas sentir la fuerza de su agarre. A lo largo de la escena, pídele que repita esto de vez en cuando. Si la fuerza de su agarre se debilita de forma notable, es posible que tenga problemas motores.
- Pide a tu pareja que realice las pruebas sensoriales y de movilidad que se indican a continuación antes de la escena, para que sepas qué es lo normal en su caso. Conocer lo que es normal para ella («nivel de referencia») es fundamental para detectar cualquier cambio. Periódicamente durante la sesión, pide a tu sumiso que realice sus comprobaciones sensoriales y de movilidad. Si el sumiso te informa de algún cambio en sus sensaciones o habilidades motoras, o si tú detectas alguno, centra inmediatamente tu atención en resolver el problema.
Pantalones:
Comprueba periódicamente la sensibilidad de tu piel y tu capacidad motora a lo largo de toda la escena.
Pruebas sensoriales
Para comprobar si hay entumecimiento o cambios en la sensibilidad, pasa suavemente la uña del pulgar por la piel de cada uno de tus dedos. Haz lo mismo con la uña del índice a lo largo del pulgar. Asegúrate de utilizar la uña para realizar este movimiento, en lugar de la parte blanda del dedo. Si las sensaciones que percibes son diferentes a las habituales en ti, avisa inmediatamente a tu superior.
Pasa la uña del pulgar por los laterales y la base de cada dedo, uno por uno:


Pasa la uña del dedo índice por el lateral y la parte posterior del pulgar:


Pruebas del motor
Cierra todos los dedos formando un puño firme, inclina el puño hacia abajo como si fueras a llamar a una puerta, extiende el puño hacia atrás y estira todos los dedos alejándolos de la palma. Esta serie de movimientos evalúa la función motora de los nervios cubital, mediano y radial. Si tienes dificultades para realizar cualquiera de estos movimientos como lo harías normalmente, informa a tu superior inmediatamente.
1. Cierra bien el puño.

2. Extiende ese puño hacia arriba.

3. Dobla el puño hacia abajo.

4. Extiende el dedo hacia fuera, en línea recta.
