Resumen
Hay una serie de riesgos habituales relacionados con las cuerdas. Uno de los aspectos más importantes que hay que comprender es cómo la presión de la cuerda sobre el cuerpo —o las posturas en las que se puede mantener al cuerpo durante un atado— puede afectar e incluso dañar los nervios y los vasos sanguíneos.
El daño nervioso es insidioso. Puede producirse casi al instante o desarrollarse gradualmente con el paso del tiempo, a medida que múltiples lesiones leves se acumulan hasta convertirse en algo más grave. La recuperación puede llevar meses o años, o puede que nunca se cure por completo. Por lo tanto, es importante que todas las personas implicadas sean conscientes de que este riesgo está siempre presente y de que, aunque tanto el dominante como el sumiso hagan todo lo posible por reducirlo, la lesión nerviosa puede producirse de todos modos.
Tanto los «tops» como los «bottoms» deben aprender todo lo que puedan sobre:
- Los distintos tipos de lesiones nerviosas que pueden producirse durante el bondage con cuerdas.
- Cuál es la mejor forma de mitigar los riesgos.
- Cómo darse cuenta de que algo va mal.
- Cómo actuar ante posibles problemas o lesiones, en caso de que se produzcan.
También es importante que los «bottoms» aprendan todo lo que puedan sobre su propio cuerpo y sus capacidades, para que puedan ayudar a los «tops» a comprender cómo atarlos de forma que se satisfagan las necesidades específicas de los «bottoms», reduciendo al mismo tiempo el riesgo a un nivel con el que ambos se sientan cómodos.